Formas de trabajo en la equinoterapia

Formas de trabajo en la equinoterapia
Forma de trabajo
La primera actividad que realizamos con el alumno es el conocimiento del caballo. Es fundamental que conozca su caballo y establezca un primer contacto con él.

Si bien al principio el alumno subirá con ayuda de los voluntarios al caballo el objetivo ideal es que cada vez él colabore más en este procedimiento.

No siempre el alumno se sentará sobre el caballo en la postura tradicional, horcajado y mirando hacia la cabeza del animal. Algunas veces y dependiendo del tipo de estimulación que se necesite es posible que el alumno se recueste sobre el lomo, que se siente al revés, mirando a la grupa, que se cuelgue adoptando la posición de " indio muerto" y que adopte incluso posturas más extrañas.

La cadencia rítmica y constante del caballo al andar proporciona una forma ideal de trabajo y estimulación. La posibilidad de variar las cadencias, aumentando o disminuyéndolos ritmos del movimiento así como la variación de los aires del caballo permiten una gran variedad de posibilidades de estimulación. Una de las principales ventajas de este tipo de terapia es que el alumno / paciente asume los ejercicios como algo secundario, como parte de una actividad deportiva o recreativa que lo divierte y estimula. El alumno hace terapia lejos de una mesa de tratamiento, del ambiente convencional de la fisioterapia, se mantiene entretenido y atento a todo lo que pasa a su alrededor. Los ejercicios físicos pasan a un segundo lugar mientras su Sistema Nervioso Central está trabajando plenamente y se obtienen los avances deseados.

La hippoterapia o Equinoterapia se ha definido según el .National Center for Equine Facilitated Therapy. (NCEFT) de EE.UU., como una forma especializada de terapia física que utiliza equinos en el tratamiento de desórdenes del movimiento asociados con varias patologías neurológicas y neuromusculares, tales como parálisis cerebral, accidentes vasculares en el cerebro, esclerosis múltiple y traumatismos cerebrales.  Los objetivos radican en la normalización del tono muscular y reforzamiento de la musculatura postural, incrementando la habilidad para el desarrollo de las actividades funcionales cotidianas.  Asímismo y debido a la incondicional entrega del caballo, la experiencia se convierte en un gran factor motivacional para el paciente. Por lo mismo, niños con problemas de autismo y Síndrome de Down también se han beneficiado de este procedimiento.

Esta modalidad se creó en Europa después de la segunda guerra mundial, tras dos epidemias de poliomielitis, reconociéndose desde entonces como un tratamiento altamente exitoso.